Historia del casino

Archie Karas y 'The Run': cómo 50 dólares se convirtieron en 40 millones en Las Vegas — y se esfumaron

El 5 de diciembre de 1992, un greco-estadounidense de 42 años llamado Anargyros Karabourniotis entró en Las Vegas en un Lincoln de alquiler. Acababa de perder casi dos millones de dólares en las salas de póker de Los Ángeles, y todo su patrimonio restante era de unos cincuenta dólares. Durante los siguientes veintisiete meses, con el nombre de Archie Karas, convirtió esos cincuenta dólares en más de cuarenta millones — la mayor y más larga racha ganadora documentada en la historia del juego, conocida en Las Vegas simplemente como The Run.

Empezó en el Binion's Horseshoe, donde Karas pidió prestados 10.000 dólares a otro jugador, se sentó a una mesa de Razz y los triplicó en tres horas, devolviendo el dinero a su amigo el mismo día. Buscavidas del billar de oficio, elevó su capital por encima del millón antes de pasarse al póker mano a mano. Intrépido e incansable, venció a casi todas las leyendas de la época — Stu Ungar, Chip Reese, Johnny Chan, Doyle Brunson, Puggy Pearson. Se dice que Reese perdió dos millones contra él en una sola noche, y a mediados de 1994 ningún gran profesional de Las Vegas se sentaba frente a él con las apuestas que exigía.

Cuando el póker se secó, Karas pasó a los dados, apostando hasta 300.000 dólares en una sola tirada, hasta que su fortuna superó los cuarenta millones. La escala se volvió casi caricaturesca: los gerentes de casino organizaban envíos de efectivo para financiar sus partidas, y Karas guardaba millones en el maletero de su coche, escoltado por la seguridad del casino. Por un momento le ganaba a la banca a una escala nunca vista.

Y entonces cambió. A principios de enero de 1995, la misma intrepidez que construyó la fortuna la destruyó: persiguiendo la acción en las mesas de dados y bacará, Karas perdió treinta millones de dólares en unas tres semanas, y en un mes todo el capital había desaparecido. Siguió jugando durante años, tras un nuevo Run que nunca llegó, y escándalos posteriores — incluido un caso de cartas marcadas — le costaron el veto de por vida en los casinos. Murió en 2024, a los 73 años. Su historia es la leyenda definitiva de Las Vegas, y también su advertencia más clara: a corto plazo cualquiera puede encenderse y ganarle al casino, pero a largo plazo la ventaja de la casa siempre gana. El juego debe ser entretenimiento, nunca un plan — 18+, juega con responsabilidad.

← Volver a WagerRidge